www.txakoli.com le ofrece periódicamente la oportunidad de catar una selección de nuestros txakolis en su propia casa, sin molestias, en compañía de sus amigos y con la supervisión de un reputado catador y sumiller especialista en txakoli.
Realizando la compra del producto “cata online” recibirá cómodamente en su domicilio los dos txakolis seleccionados para llevar a cabo un ejercicio de cata por comparación en la que usted podrá apreciar y evaluar diferentes aspectos de los vinos recibidos.
La cata está diseñada para que pueda ser realizada con los medios disponibles en su propia casa, de un modo sencillo y para ello:
Disfrute apreciando nuestros txakolis.
Para la realización de una buena cata es necesario tener en cuenta una serie de requisitos que se tienen que dar. Entre los mismos destacaríamos:
Tanto para catar un vino como para consumirlo, siempre utilizaremos una copa. No recomendamos la utilización de un vaso, ya que no apreciaremos correctamente las sensaciones que nos transmite el vino.
En función de las características de la copa, tamaño de la boca, forma del cuerpo, o si es de cristal fino o no, un vino nos dará unas impresiones u otras.
La copa debe ser de tamaño medio - ya que si es muy pequeña no podemos girar o mover el vino y si es muy grande no la manejaremos bien - fina, transparente y sin tallas ni dibujos.
Llenaremos la copa hasta un tercio de su capacidad, para poder agitarla y manejarla mejor y observaremos el color. Si se catan diferentes muestras, se tendrá en cuenta que debemos llenar el mismo volumen de copa en cada muestra para poder compararlas, ya que aumentar o disminuir el volumen modifica el color.
El primero de los sentidos utilizados en la cata será el de la vista, que nos adelantará virtudes, defectos y estado del txakoli.
En una primera observación evaluaremos su limpidez y brillantez:
Otro de los aspectos a tener en cuenta en la fase visual es la presencia de gas carbónico en forma de pequeñas burbujas.
Realizadas las pruebas visuales descritas llegamos a la evaluación del que es, sin lugar a dudas, el atributo principal en la fase visual de la cata: el color con todas sus tonalidades.
Con la copa llena hasta 1/3 de su capacidad deberemos inclinarla y sobre un fondo blanco y liso apreciaremos las diferentes tonalidades en el color del txakoli.
Un txakoli en óptimas condiciones deberá presentarnos en una primera observación un aspecto limpio y brillante, en ningún caso turbio.
Inclinando la copa 45º y observándola sobre el fondo blanco distinguiremos dos zonas: El ribete y el centro.
En esta posición apreciaremos la tonalidad o matiz del txakoli: blanco pálido, amarillo verdoso, amarillo pajizo, amarillo dorado, amarillo oro viejo, dorado…
La sensibilidad del olfato es casi 10.000 veces mayor que la del gusto; una nariz bien entrenada puede distinguir hasta casi 4.000 olores distintos; y en una copa pueden surgir hasta 200 aromas diferentes.
El bulbo olfatorio es el órgano que se situado en la parte alta de la cavidad se encarga de procesar las moléculas aromáticas que tiene el vino llegan generando un impulso nervioso al cerebro donde la sensación olorosa, se clasifica y identifica.
Los aromas llegan al bulbo olfatorio por dos vías:
Para el análisis olfativo, acercaremos la copa a la nariz en dos momentos diferentes:
Los aromas del vino se clasifican tres grupos:
Con el fin de sistematizar el análisis de cata, los aromas se clasifican en familias aromáticas:
En el caso de los txakolis a catar los aromas que encontraremos son los siguientes:
Aromas frutales:
Aromas florales: Espino blanco, acadia, tilo, miel, rosa, violeta
Aromas vegetales:
Olores animales: Cuero, almizcle, mantequilla fresca
Aromas tostados: Pan tostado, almendra tostado, avellana tostada, caramelo, café, chocolate amargo, ahumado.
En esta fase de la cata nos llevamos el txakoli a la boca, una pequeña cantidad que removeremos en ella para que llegue a todas la boca.
Sin tragarlo aspiraremos un poco de aire con el fin de que el txakoli exalte todos sus aromas llegándonos al bulbo olfativo por vía retronasal.
Durante todo este proceso percibiremos en la lengua los sabores que aporta el txakoli que estamos catando y que, principalmente, se localizan en diferentes zonas:
La boca, además de percibir sensaciones gustativas, percibe sensaciones de otros tipos, es sensible a las sensaciones térmicas y táctiles. Estas percepciones son las que englobamos en el referido sentido del tacto. De acuerdo con lo expuesto podríamos identificar dos tipos de tactos:
Sensaciones puramente táctiles serían las derivadas de la tanicidad y la astringencia del vino (sequedad y rugosidad), la causticidad originada por algunos ácidos del vino, las sensaciones térmicas producidas por el alcohol o incluso la percepción del contenido en carbónico de algunos txakolis.
En general diferenciarenos como sensaciones táctiles:
La suma de todo genera una percepción que otorga al txakoli forma y volumen.